CUIDADOS Y MANTENIMIENTO

Las alfombras están hechas a mano con fibras naturales. Con el uso y el tiempo, se adaptan al espacio y ganan carácter.

En las piezas de lana, es normal que al principio suelten fibras. Forma parte del propio material y disminuye con el uso. Caminar sobre ellas ayuda a que las fibras se asienten.

Para el mantenimiento habitual, basta con aspirar con suavidad, utilizando una potencia media o baja y evitando cepillos rotativos agresivos. Si el tamaño te lo permite, hazlo en distintas direcciones para eliminar mejor el polvo. También puedes sacudirla o airearla de vez en cuando.

La lana es una fibra natural con propiedades autolimpiantes, por lo que no necesita una limpieza intensa.

Si aparece una mancha, actúa con rapidez: absorbe el líquido sin frotar y limpia con agua tibia y un jabón suave. Evita productos químicos que puedan afectar a la fibra o al color. Deja secar al aire.

Las fibras naturales no reaccionan bien a un exceso de agua ni a limpiezas mecánicas intensas. Tampoco se recomienda el uso de lavadora.

Airear la alfombra de vez en cuando, incluso con algo de sol, ayuda a mantenerla en buen estado. También es recomendable girarla periódicamente para que el desgaste sea uniforme.

Evitar el uso de zapatos y, si es posible, utilizar una base bajo la alfombra ayuda a protegerla y alargar su vida.

Si necesita una limpieza más profunda, lo mejor es acudir a un servicio especializado.